Es importante establecer el estado de los conflictos y las violencias en el entorno y al interior de la institución educativa, para identificar así las transformaciones que se requieren para conformar una cultura de paz al interior de la misma. Es importante determinar que estrategias se pueden llevar a cabo en la institución educativa, junto a las familias y comunidad educativa en general, para mejorar el clima escolar e implementar una cultura de paz.
Los derechos humanos son un encuentro entre la ética y la política. Las normas se deben respetar. La ética rige las normas de una ideología política, es urgente la ética para una sociedad más justa y democrática.
APORTES A
LA TRANSFORMACIÓN ÉTICO – POLÍTICO DE MI ENTORNO EDUCATIVO
Inicialmente
se deben establecer los paradigmas conceptuales que lleven a crear consciencia
de la importancia de conocer y aplicar los derechos humanos en la vida diaria,
en la cotidianidad de las cosas, en los diferentes entornos en los cuales nos
desenvolvemos; pues es muy común escuchar y percibir la violación que a diario
se vive sobre este tema, ya sea por desconocimiento, negligencia o deseos de
perjudicar a las demás personas; y es acá donde se debe establecer la
importancia de un conocimiento y empoderamiento de estos derechos.
El tema de los derechos humanos se ha
convertido en tema central de discusión teórica en nuestros tiempos, en ella
participan activamente representantes de diversas disciplinas (filósofos,
juristas, politólogos, etc.); para saber algo sobre ellos, se hace necesario
conocer lo que son los derechos, ya que un derecho es una prestación negativa o
positiva a favor de una persona. Esto quiere decir que un derecho indica una
acción que debe ser realizada a favor de una persona por otra. En nuestra
constitución se prescriben a cargo del Estado y a favor de cada persona; así,
la constitución establece que el Estado debe hacer cosas (por ejemplo
garantizar el acceso a la educación, a la vivienda, a la salud, etc.) o
abstenerse de hacerlas (por ejemplo no violar la intimidad personal y
familiar), a estas últimas prestaciones se les llama “libertades”.
El hombre es un ser social y necesita de
las normas para poder convivir con los otros, para poder regular su actuar,
dándose así una necesidad de respeto y de valor hacia las demás personas y es
responsabilidad de cada uno tener calidad de vida, que permita que una persona se
sienta bien y a su vez, hacer sentir bien al otro.
Se debe adquirir conocimiento y habilidad
para propiciar un clima de equidad, confianza, libertad y respeto en la
interacción con los demás, como herramienta óptima al acceso y producción del
conocimiento y como medio para el desarrollo del pensamiento y la afectividad
en los ambientes de aprendizaje. Es así, como le corresponde al profesional de
hoy adquirir estas habilidades, para responder a la diversidad con eficiencia y
calidad, cualquiera que sea el tipo de la necesidad educativa, aplicando
estrategias y metodológicas múltiples.
Universales, porque pertenecen a todas las personas, sin importar su sexo, edad, posición social, partidos políticos, creencias religiosas, origen familiar o condición económica.
Incondicionales, porque únicamente están supeditados a los lineamientos y procedimientos que determinan los límites de los propios derechos, es decir, hasta donde comienzan los derechos de los demás o a los justos intereses de la comunidad.
Inalienables, porque no pueden perderse ni transferirse por voluntad propia; son inherentes a la idea de la dignidad de ser humano.
LOS DERECHOS HUMANOS SE CARACTERIZAN POR SER
UNIVERSALES, INCONDICIONALES E INALIENABLES
Universales, porque pertenecen a todas las personas, sin importar su sexo, edad, posición social, partidos políticos, creencias religiosas, origen familiar o condición económica.
Incondicionales, porque únicamente están supeditados a los lineamientos y procedimientos que determinan los límites de los propios derechos, es decir, hasta donde comienzan los derechos de los demás o a los justos intereses de la comunidad.
Inalienables, porque no pueden perderse ni transferirse por voluntad propia; son inherentes a la idea de la dignidad de ser humano.








